Lectura del Día
Lectura del libro de los Proverbios
Proverbios 2, 1-9
Hijo mío, si escuchas mis palabras
y no olvidas mis consejos;
si prestas oído a la sabiduría
y atención a la prudencia;
si invocas a la inteligencia
y le haces caso a la sensatez;
si procuras todo esto como procuras el dinero
y lo buscas como un tesoro,
entonces comprenderás lo que significa el temor del Señor
y alcanzarás el conocimiento de Dios.
Porque el Señor es quien da la sabiduría
y de su boca proceden el saber y la inteligencia.
Él atesora los aciertos para los hombres justos
y es un escudo para los hombres de conducta intachable;
él protege a los que cumplen con su deber
y cuida en su camino al hombre bueno.
Teniendo presente esto comprenderás lo que es justo y debido,
y todas las cosas que son convenientes y buenas.
Evangelio del Día
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 19, 27-29
En aquel tiempo, Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: ""Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?"" Jesús les dijo: ""Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna"".
Las palabras de los Papas
Una vida entregada a Dios es una vida feliz, que se renueva cada día en la oración, en los sacramentos y en el encuentro con los hermanos y hermanas que el Señor pone en nuestro camino. En la comunión de los corazones y en la acción solícita hacia quienes tienen necesidad, se renuevan los milagros de la caridad. Por eso, si sentís que Cristo os llama a seguirlo en un camino de especial consagración —como sacerdotes, religiosas, religiosos, catequistas —, no tengáis miedo de seguir sus pasos. Como Él mismo aseguró —y yo también quiero decirlos hoy aquí con fuerza— recibiréis «cien veces más y …] la Vida eterna» (Mt 19,29).
(…) Dejémonos entusiasmar por la belleza del amor, seamos testigos del amor que Jesús nos ha dejado y enseñado. Seamos testigos cada día de que amar es hermoso, de que las alegrías más grandes, en todos los ámbitos, provienen de saber dar y de entregarse, especialmente cuando servimos a los más necesitados. La luz de la caridad, cultivada en los hogares y vivida en la fe, puede transformar verdaderamente el mundo, incluso en sus estructuras e instituciones, para que cada persona se sienta respetada y nadie sea olvidado. (Papa León XIV, discurso en el encuentro con los jóvenes y las familias en Bata, 22 de abril de 2026)

Tomado de: https://www.vaticannews.va/es/
