Lectura del Día 18/01/2022
Santoral, ¿Quién es San Antonio Abad?

Patrono de los ganaderos, veterinarios y protector de los animales.
Nació en una población del alto Egipto, al sur de Menfis, el año 251. Antonio se retiró a la soledad siguiendo el ejemplo de un anciano ermitaño de los alrededores. El trabajo manual, la oración y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupación. A los 54 años de edad, hacia el año 305, abandonó su celda en la montaña y fundó un monasterio en Fayo.El monasterio consistía originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas de igual manera. Más tarde, fundó otro monasterio llamado Pispir, cerca del Nilo.
San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfección, que consiste en el amor de Dios, con la mortificación. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada mañana que tal vez no vivirían hasta el fin del día, y que ejecutaran cada acción, como si fuera la última de su vida. “El demonio-decía- teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la cruz”.
Hacia el año 355, hizo un viaje a Alejandría a petición de los obispos para refutar a los arrianos. Ahí predicó la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos “que adoran y sirven a la creatura más bien que al Creador”, ya que hacían del Hijo de Dios una creatura.
Murió en el año 356, a la edad de 105 años. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandría, después a Constantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Las imagenes representan generalmente a San Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La liturgia bizantina invoca el nombre de San Antonio en la preparación eucarística, y el rito copto.
Santoral, ¿Quién es San Genaro Sánchez Delgadillo?

Nació el 19 de septiembre de 1886 en Agualele, población cercana a Zapopan, Jalisco. Sus padres fueron Cristóbal Sánchez y Julia Delgadillo, de condición humilde y cristianos observantes, que en el pueblo gozaban de estima por ser personas muy buenas.
Jenaro llegó a Tamazulita en el año de 1923, acompañado de sus padres. En este lugar ejerció su ministerio hasta su martirio, en enero de 1927.
Ante la persecución desatada por el gobierno de Calles, especialmente contra los sacerdotes, el Padre Jenaro sintió en su corazón la imposibilidad de desempeñar convenientemente su ministerio, y lloró cuando se dio orden de cerrar los templos.
Desde antes de llegar a Tamazulita había sentido ya el primer impacto de la persecución cuando fue encarcelado por leer en el templo parroquial de Zacoalco, Jalisco, la carta pastoral de su obispo, Monseñor Francisco Orozco y Jiménez.
La carta era una protesta del prelado por los artículos persecutorios que contra la Iglesia y sus ministros contenía la Constitución de 1917.
Al suspenderse el culto público el P. Jenaro tuvo que ejercer su ministerio sacerdotal a escondidas. En varias ocasiones comentó con algunos de ellos: “En esta persecución van a morir muchos sacerdotes y tal vez yo sea uno de los primeros”. Y así fue.
El 17 de enero de 1927 el P. Jenaro andaba en el campo con un grupo de vecinos. Al regresar al rancho, el Padre y sus acompañantes se dieron cuenta que unos soldados los andaban buscando. Al llegar al rancho el sacerdote fue apresado y llevado a Tecolotlán.
El jefe de los soldados, mandó soltar a todos menos al sacerdote, a quien le pusieron una reata al cuello. El P. Jenaro dijo: “Bueno, paisanos, me van a colgar; yo los perdono y que mi Padre Dios también los perdone, y siempre ¡Qué viva Cristo Rey!”.
Luego los soldados jalaron de la reata con violencia de manera que la cabeza del Padre Jenaro pegó contra la rama del mezquite donde habían colgado la soga. Así duró el cuerpo hasta la madrugada y antes de que amaneciera volvieron los soldados, le dieron un balazo en el hombro izquierdo, lo bajaron y ya estando en el suelo el cadáver, un soldado le dio un bayonetazo que casi lo traspasó.
Cerca de las once de la mañana dieron aviso a la madre del sacerdote y doña Julia llegó y abrazó el cadáver de su hijo y, colocándolo sobre sus rodillas, lloró amargamente.
La noticia de la muerte movió a los habitantes de los alrededores a trasladarse en masa a Tecolotlán. Al ver tal cantidad de gente las autoridades temieron una reacción violenta de la muchedumbre, por lo que ordenaron la inmediata sepultura del P. Jenaro.
Su recuerdo y testimonio quedó grabado en la memoria de la Iglesia de México y los fieles no dejaron de invocar su intercesión. Fue canonizado por Juan Pablo II en el Jubileo del año 2000, el 21 de mayo.
Martirologio Romano: En la ciudad de Tocolatlán, en México, san Jenaro Sánchez Delgadillo, presbítero, mártir durante la persecución mexicana (1927).
Fecha de canonización: 21 de mayo de 2000 por el Papa Juan Pablo II.

Jenaro llegó a Tamazulita en el año de 1923, acompañado de sus padres. En este lugar ejerció su ministerio hasta su martirio, en enero de 1927.
Ante la persecución desatada por el gobierno de Calles, especialmente contra los sacerdotes, el Padre Jenaro sintió en su corazón la imposibilidad de desempeñar convenientemente su ministerio, y lloró cuando se dio orden de cerrar los templos.
Desde antes de llegar a Tamazulita había sentido ya el primer impacto de la persecución cuando fue encarcelado por leer en el templo parroquial de Zacoalco, Jalisco, la carta pastoral de su obispo, Monseñor Francisco Orozco y Jiménez.
La carta era una protesta del prelado por los artículos persecutorios que contra la Iglesia y sus ministros contenía la Constitución de 1917.
Al suspenderse el culto público el P. Jenaro tuvo que ejercer su ministerio sacerdotal a escondidas. En varias ocasiones comentó con algunos de ellos: “En esta persecución van a morir muchos sacerdotes y tal vez yo sea uno de los primeros”. Y así fue.
El 17 de enero de 1927 el P. Jenaro andaba en el campo con un grupo de vecinos. Al regresar al rancho, el Padre y sus acompañantes se dieron cuenta que unos soldados los andaban buscando. Al llegar al rancho el sacerdote fue apresado y llevado a Tecolotlán.
El jefe de los soldados, mandó soltar a todos menos al sacerdote, a quien le pusieron una reata al cuello. El P. Jenaro dijo: “Bueno, paisanos, me van a colgar; yo los perdono y que mi Padre Dios también los perdone, y siempre ¡Qué viva Cristo Rey!”.
Luego los soldados jalaron de la reata con violencia de manera que la cabeza del Padre Jenaro pegó contra la rama del mezquite donde habían colgado la soga. Así duró el cuerpo hasta la madrugada y antes de que amaneciera volvieron los soldados, le dieron un balazo en el hombro izquierdo, lo bajaron y ya estando en el suelo el cadáver, un soldado le dio un bayonetazo que casi lo traspasó.
Cerca de las once de la mañana dieron aviso a la madre del sacerdote y doña Julia llegó y abrazó el cadáver de su hijo y, colocándolo sobre sus rodillas, lloró amargamente.
La noticia de la muerte movió a los habitantes de los alrededores a trasladarse en masa a Tecolotlán. Al ver tal cantidad de gente las autoridades temieron una reacción violenta de la muchedumbre, por lo que ordenaron la inmediata sepultura del P. Jenaro.
Su recuerdo y testimonio quedó grabado en la memoria de la Iglesia de México y los fieles no dejaron de invocar su intercesión.
El Papa Juan Pablo II lo canonizó junto a otros 24 mártires méxicanos en el Jubileo del año 2000, el 21 de mayo.
Lectura del Día 17/01/2022
Santoral, ¿Quién es San Marcelo, Papa?

En la serie de los Pontífices, el Papa Marcelo ocupa el puesto número 30. Fue Pontífice por un año: del 308 al 309.Era uno de los más valientes sacerdotes de Roma en la terrible persecución de Diocleciano en los años 303 al 305. Animaba a todos a permanecer fieles al cristianismo aunque los martirizaran. Elegido Sumo Pontífice se dedicó a reorganizar la Iglesia que estaba muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino.
Era un hombre de carácter enérgico, aunque moderado, y se dedicó a volver a edificar los templos destruidos en la anterior persecución. Dividió Roma en 25 sectores y al frente de cada uno nombró a un presbítero o párroco.
Muchos cristianos habían renegado de la fe, por miedo en la última persecución, pero deseaban volver otra vez a pertenecer a la Iglesia.
El Papa Marcelo, apoyado por los mejores sabios de la Iglesia, decretó que aquellos que deseaban volver a la Iglesia tenían que hacer algunas penitencias por haber renegado de la fe durante la persecución.Muchos aceptaron la decisión del Pontífice, pero algunos promovieron tumultos contra él, e incluso lo acusaron ante el Emperador Majencio quien abusando de su poder, que no le permitía inmiscuirse en los asuntos internos de la religión, expulsó al Pontífice de Roma.
Según el “Libro Pontifical”, el Papa Marcelo se hospedó en la casa de una laica muy piadosa de nombre Marcela, y desde ahí, siguió dirigiendo a los cristianos. Al enterarse el Emperador, obligó al Pontífice a relalizar trabajos forzosos en las caballerías y pesebres imperiales que fueron trasladados a esa zona.El Papa falleció en el año 309.

