Lectura del Día 13/07/2021
Santoral, ¿Quién es San Luis Martin y Santa Celia Guérin?

Luis Martin nació en Burdeos el 22 de agosto de 1823. Era el segundo de los cinco hijos del matrimonio Pierre-François Martin, capitán del ejército francés, y Marie Anne Fanny Boureau, cristianos de fe viva. La primera formación de Luis estuvo vinculada a la vida militar y se benefició de las facilidades que tenían los hijos de los militares.
Celia Guérin nació en Gandelain, departamento de Orne (Normandía), el 23 de diciembre de 1831. Era hija de Isidoro Guérin, un militar que a los 39 años decidió casarse con Louise-Jeanne Macè, dieciséis años más joven que él.
Santoral, ¿Quién es San Juan Gualberto, Fundador?

Estuvo a punto de vengar con sus propias manos al asesino de su hermano Hugo, pero antes de la ejecución, Juan recordó súbitamente que Cristo había orado por sus enemigos en la cruz; movido por aquél recuerdo, envainó la espada.
En el monasterio de San Miniato tuvo una visión: la imágen de Cristo inclinó la cabeza hacia el joven, como si quisiese darle a entender que había aceptado su sacrificio y su sincero arrepentimiento. Desde aquél momento la vida de Juan Gualberto cambió radicalmente. La gracia se apoderó de él de tal manera que fue a pedir al abad que le admitiese en la vida religiosa. A la muerte del abad de San Miniato, Juan abandonó el convento con un compañero y partió en busca de un lugar más retirado. Durante una peregrinación que hizo al santuario de Camáldoli, en un lugar llamado Vallis Umbrosa fundó una orden nueva en la que se observaba la Regla de San Benito. Juan modificó un tanto la observancia de esta regla, ya que suprimió el trabajo manual para los monjes de coro e introdujo a los “conversi” o hermanos legos. Probablemente el monasterio de Valleumbrosa fue el primero que tuvo hermanos legos.
Juan Gualberto temía tanto el extremo de la laxitud como el de la dureza. Velaba particularmente por la pobreza y austeridad. Sin embargo, durante una época de hambre, socorrió milagrosamente a las multitudes que acudían a Rozzuolo. Dios le concedió el don de la profecía y de obrar milagros, ya que curó a varios enfermos.
Murió el 12 de julio de 1073. El Papa Celestino le canonizó en 1193.
Santoral, ¿Quién es Santa Verónica?

En varias regiones de Christendom es honorada bajo este nombre una piadosa matrona de Jerusalén, quien durante la pasión de Cristo, como una de las santas mujeres que le acompañó al Calvario, le ofreció una toalla, en la cual quedó la impresión de su rostro. Ella fue a Roma llevando consigo la imagen de Cristo, la que fue expuesta a la veneración pública.
Se trata de reliquias similares a las de la Santísima Virgen, que son veneradas en varias iglesias de occidente. La creencia en la existencia de auténticas imágenes de Cristo está relacionada con la vieja leyenda de Abgar de Edessa y del escrito apócrifo conocido como “Mors Pilati”. A fin de distinguir en Roma la imagen más antigua y mejor conocida, se le denominó la de “vera icon” (la de la “verdadera imagen”) lo que en el lenguaje ordinario se transformó en verónica.
Es por tanto mencionado en varios textos medievales, por los bolandistas (i.e. en un viejo Misal de Augsburg, el que contiene una misa “De S. Veronica seu Vultus Domini”) y de Mateo de Westminster que habla de la impresión de la imagen del Salvador, la que es reconocida como Veronica: “Effigies Domenici vultus quae Veronica nuncupatur”. En varios sentidos, la imaginación popular mal entendió la palabra por el nombre de una persona y la adjuntó a varias leyendas, las que varían dependiendo del país de que se trate.
A Italia llegó Verónica a los citatorios del Emperador Tiberio, a quien ella curó por medio de hacerle tocar la sagrada imagen. Ella, a partir de este evento, permaneció en la capital del imperio, viviendo allí al mismo tiempo que también lo hacían San Pedro y San Pablo. Cuando muere, deja la preciosa imagen al Papa Clemente y sus sucesores.
En Francia se casa con Zacheus, el converto del Evangelio, quien le acompaña a Roma, y luego a Quiercy. Allí, su esposo llega a ser un hermitaño, con el nombre de Amadour, en la región llamada Rocamadour. Mientras tanto, Verónica se une a Marcial, a quien asiste en sus prédicas apostólicas.
En la región de Bordeaux, Verónica, poco después de la Ascensión de Cristo, llega a Soulac, en la garganta del Gironde, llevando con ella reliquias de la Santísima Virgen. Allí ella predica, muere, y es sepulatada en la tumba que fue largamente venerada en Soulac, o en la Iglesia de San Seurin de Bordeaux.
Algunas veces se le ha confundido con la piadosa mujer, que de acuerdo con Gregorio de Tours, llevó al vecindario del pueblo de Bazas, algunas gotas de sangre de Juan el Bautista, en cuyo acto de decapitación ella estuvo presente.
En muchos lugares se le identifica con la Haemorrhissa que fue curada según el Evangelio. Estas piadosas tradiciones no pueden ser documentadas, pero no hay razón para que la creencia de tal acto de compasión, no encontrara expresión en la veneración que se le brinda a Verónica. Todo ello, aún cuando tal nombre no tenga un lugar en el Martirologio Hieronymiano, o en los viejos martirologios históricos, y que San Carlos Borromeo excluyó el oficio de Santa Verónica del Misal de Milán, donde había sido introducido.

