Lectura del Día 16/01/2021
Lectura del Día 15/01/2021
Santoral, ¿Quién es San Felix de Nola?

Natural de Nola, abrazó el servicio apostólico desde muy joven. Al morir su padre, Félix distribuyó su herencia entre los pobres y fue ordenado sacerdote por san Máximo, obispo de Nola. Al iniciarse una cruel persecución contra la Iglesia, Máximo huyó al desierto para continuar al servicio de su rebaño.
Al no ser encontrado por los soldados romanos, Félix, quien lo sustituía en sus deberes pastorales, fue tomado preso, azotado, cargado de cadenas y encerrado en el calabazo cuyo piso estaba lleno de vidrios.
Sin embargo, el Ángel del Señor se le apareció y le ordenó ir en ayuda de su obispo, quien yacía medio muerto de hambre y de frío.
Ante su incapacidad de hacerlo volverlo en sí, el santo acudió a la oración y al punto apareció un racimo de uvas, cuyas gotas derramó sobre los labios del maestro, el cual recuperó el conocimiento siendo conducido luego a su Iglesia.
Félix permaneció escondido orando permanente por la Iglesia hasta la muerte de Decio; sin embargo, continuó siendo perseguido hasta que se estableció la paz de la Iglesia.
Murió en medio de la pobreza y el servicio de los más necesitados, a pesar de que fue elegido como obispo de Nola.
Señor, Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, haz que, imitando la caridad de san Félix seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Lectura del Día 14/01/2021
Santoral, ¿Quién es San Hilario?

Hacia el año 350, fue elegido Obispo de Poitiers. Después de su elevación al episcopado compuso antes de partir al destierro en Frigia, un comentario sobre el Evangelio de San Mateo, que ha llegado hasta nosotros. Sin embargo, sus principales escritos son sobre el arrianismo. San Hilario amaba la verdad sobre todas las cosas y no escatimaba ningún esfuerzo, ni rehuía alguno por defenderla. Así, San Hilario defendió ardientemente los decretos del Concilio de Nicea, cuando éste se vio amenazado por las intenciones del emperador Constancio quien reunió un concilio de arrianos de Selucia de Isauria, a fin de neutralizarlo. Hilario murió en Poitiers, probablemente en 368.
San Hilario de Poitiers es Padre y Doctor de la Iglesia. Fue obispo y autor de grandes textos teológicos que ayudaron a combatir el arrianismo.
Nació en Poitiers (Francia) a comienzos del siglo IV en el seno de una familia pagana, pero su inquietud intelectual lo llevó a estudiar filosofía y leer la Biblia. Se convirtió de adulto, casado y con una hija, Abra.
El mismo nos dice que fue educado en la idolatría y hace una narración detallada de como Dios lo llevó al conocimiento de la fe, recibiendo el bautismo a una edad un tanto avanzada.
Poco después la ciudad lo aclamó obispo. Siete años después, el emperador Constancio II, aliado de los arrianos, lo desterró cinco años a Frigia (en la actual Turquía). Sin embargo, allí, aprendió griego y el contacto con la teología cristiana oriental hizo fructificar su pensamiento.
El «Atanasio occidental»
Así, escribió el tratado “Sobre la Trinidad”, que sería esencial en la lucha contra la herejía arriana. En Oriente, sería el contemporáneo san Atanasio quien acometería esta batalla.
Regresó a su diócesis en el año 361 y fue protector de un joven Martín de Tours.
San Hilario de Poitiers fue declarado Doctor de la Iglesia por el papa Pío IX en 1851 por su aportación al dogma trinitario.
Santo patrón
San Hilario es patrono de Poitiers, en Francia. En España hay un único municipio del que es patrón: Comares, en la provincia de Málaga.
Oración de san Hilario de Poitiers para agradecer la vida
Tú permitirás, Dios Todopoderoso, que me dirija a Ti,
y que te hable con total libertad; yo, que sólo soy tierra y polvo,
y sin embargo estoy encadenado por Tu amor.
Antes de conocerte, no existía, era infeliz,
el sentido de la vida era desconocido para mí y en mi ignorancia
mi ser profundo me escapaba.
Gracias a Tu misericordia, comencé a existir:
ahora sé, sin ambigüedad, que tuve la existencia por Tu bondad.
Sé que Tú, que no necesitabas que yo existiese,
no me diste la vida para ser desgraciado.
Concédeme que te adore, nuestro Padre y a tu Hijo contigo;
para ser digno del Espíritu Santo que procede de Ti
por el único Hijo.
Amén.

