Lectura del Día 07/01/2021
MIRRA, ¿Por qué los Reyes Magos ofrecieron esos regalos?

La mirra la usaban los judíos para embalsamar los cadáveres, pero también se uso como perfume para las personas y objetos ( Cant1,13; 5,13; Est 2,12, Cant 5,5, Salm 45,9, Prov 7,17). Es símbolo entonces de lo humano, de lo material, de lo carnal. Nos viene a enseñar que Cristo se hizo carne, humano, verdadero hombre, y murió por nosotros, por eso necesitó ser embalsamado con mirra:
También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras Juan 19,39
Luego entonces, la mirra nos enseña a que ese niño que nació además de ser Verdadero Dios, es Verdadero hombre, y que iba a morir por nosotros, para nuestra salvación. Recordemos que en las Escrituras Cristo es llamado varias veces hombre (Rom 5,15, 1Tim 2,5,1Cor 15,21) eso se hizo para enseñarnos que verdaderamente el tomo un cuerpo humano, no fue un cuerpo aparente como argumentaban los antiguos docetas. Hoy en día la nueva era ve a Cristo como Energía divina, pero hemos visto que el no es energía sino un ser humano como nosotros, que también murió en la Cruz y fue embalsamado con mirra.
Para concluir, acudamos a los padres de la Iglesia y veamos como entienden ellos los regalos que ofrecieron los magos al Señor. Os dejo algunos textos de San Gregorio Magno y de San Pedro Crisólogo:
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 10. Esto también puede significar otra cosa, entendiéndose por el oro la sabiduría, según la frase de Salomón: “Tesoro apetecible reposará en la boca del sabio” (Pr 21,20); por el incienso que se quema delante de Dios, la virtud de la oración, conforme al versículo de David: “Suba derecha mi oración como incienso en tu presencia” (Ps 140,2), y por la mirra la mortificación de la carne. Ofreceremos, pues, oro a este nuevo Rey, si resplandecemos delante de él con la luz de la sabiduría; el incienso, si por medio de la oración con nuestras oraciones exhalamos en su presencia olor fragante; y mirra si con la abstinencia mortificamos los apetitos de la sensualidad.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 10. El oro corresponde al rey, el incienso formaba parte de los sacrificios que se hacían a Dios, y la mirra sirve para embalsamar a los cadáveres.
San Pedro Crisólogo, Sermón 160:
“Hoy el mago llorando encuentra en la cuna a aquel que resplandeciente, buscaba en las estrellas. (…) Hoy el mago discierne con profundo asombro lo que allí contempla: el Cielo en la Tierra, la tierra en el Cielo, el hombre en Dios, y Dios en el hombre, y a aquel que no puede ser encerrado en todo el universo incluido en un cuerpo de niño. Y viendo cree, y no duda y lo proclama con sus dones místicos: el incienso para Dios, el oro para el Rey, y la mirra para el que morirá.”
INCIENSO, ¿Por qué los Reyes Magos ofrecieron esos regalos?

El incienso en la biblia, así como en la cultura hebrea y judía se usaba para ofrecérselo a Dios, se quemaba delante de Dios para ofrecer sacrificios, la Iglesia católica aún hoy lo sigue haciendo. Por tanto, es una prueba de la divinidad de Cristo, ofrecerle incienso, como a un auténtico Dios. El evangelista Mateo nos quiere decir que los magos reconocieron la divinidad del niño recién nacido y por eso le ofrecieron incienso, como sacrificio agradable a Dios:
Levitico 6,15 Uno de ellos tomará un puñado de la flor de harina de la ofrenda, con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda, y lo hará arder sobre el altar como un memorial de olor grato a Dios
Suba mi oración delante de ti como el incienso,
el don de mis manos como la ofrenda de la tarde .Salmo 141:2
A Zacarias, padre del Bautista, le tocó en suerte entrar, conforme a la costumbre del sacerdocio, en el santuario del Señor para ofrecer el incienso.
10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
11 Entonces se le apareció un ángel del Señor puesto de pie a la derecha del altar del incienso. Lucas 1:911
Vemos entonces el uso del incienso tanto en el templo como en el altar para dar memorial a Dios. El incienso entonces se relaciona con la divinidad. El Salmo 141, nos dice que las oraciones suben a Dios como el incienso, como ofrendas, si esto lo relacionamos con el libro del apocalipsis (Apoc 5,8 y Apoc 8,3-4) vemos como el incienso acompaña a las oraciones de los Santos a llegar hasta Dios. Es pues entonces un elemento clave en la liturgia de la Iglesia, y en la intercesión, pues acompaña a las oraciones que hacemos para presentarlo todo de manera agradable al Padre. Esto prueba nuevamente que reconocen al Cristo como mediador entre Dios y los hombres (1Tim 2,5) y como auténtico Dios a quien ofrecer el incienso. Es una prueba de la divinidad de Cristo, el niño que nació de María Santísima, ya era Dios. Puede ser entonces esto, un argumento apologético interesante para usar con los Testigos de Jehová o con todos aquellos que niegan hoy en día la divinidad del Salvador.
ORO, ¿Por qué los Reyes Magos ofrecieron esos regalos?

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Mateo 2,11
ORO: El oro es el regalo que se da a los reyes, el metal mas preciado, sirve para reconocer la realeza y grandeza de esa persona. La reina de Saba otorgo este regalo al rey Salomón:
Luego dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, mucha especiería y piedras preciosas. Nunca llegó tal cantidad de especias como la que dio la reina de Sabá al rey Salomón.
1Reyes 10,10
Hiram trajo de Ofir, oro también para el rey Salomón:
los cuales fueron a Ofir y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón.
1Reyes 9,28
Por tanto el que los Magos de Oriente, hayan ofrecido oro al Salvador es porque le reconocían ya como auténtico Rey, como el Rey de Reyes y Señor de Señores que posteriormente San Pablo y san Juan nos enseñaran a llamarlo así:
la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,
1Timoteo 6,15
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de Reyes y Señor de Señores
Apoc 19,16
Así que ya desde su nacimiento se nos muestra como Cristo fue reconocido como Rey de Reyes, y Señor de Señores, fruto de su realiza, es por lo que se le ofrece el oro, regalo digno de un Rey.
En el AT el oro se usaba también para adorar el templo de Salomón (1 Reyes 7,10,14-22) es decir su uso era dedicado también para el culto a Dios (utensilio del tabernáculo Éxodo 25 etc) luego era también dedicado para dar culto con esos objetos al Dios de Israel, el verdadero. Es un reconocimiento de que Yavhé era el único Señor, pues bien aquí vemos otro motivo para ofrecer oro al niño recién nacido, el era la Palabra hecha carne (Juan 1,14) el Señor de Israel.
EPIFANÍA DEL SEÑOR
EPIFANÍA DEL SEÑOR
PRIMERA LECTURA
La Gloria del Señor amanece sobre ti
Lectura del libro de Isaías 60, 1-6
¡Levántate y resplandece,
porque llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Las tinieblas cubren la tierra,
la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor
y su gloria se verá sobre ti.
Caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos esos se han reunido, vienen hacia ti;
llegan tus hijos desde lejos,
a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás y estarás radiante;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
Te cubrirá una multitud de camellos,
dromedarios de Madián y de Efá.
Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
y proclaman las alabanzas del Señor.
Salmo responsorial
Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra
Salmo 71, 1bc-2. 7-8. 10-11. 12-13
Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
En sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
Los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
póstrense ante él todos los reyes,
y sírvanle todos los pueblos.
Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
SEGUNDA LECTURA
Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6
Hermanos:
Supongo que habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.
EVANGELIO
Venimos a adorar al Rey
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

