Santoral, ¿Quién es San Juan Kety?

San Juan Kety

Sacerdote sabio y humilde profesor de la Universidad de Cracovia, peregrinó con espíritu penitente a Tierra Santa como mendigo.

Juan Wacienga nació en Kety (Polonia) en 1390. Estudió en la Universidad Jagellonica de Cracovia (recién nacida entonces) y fue ordenado sacerdote.

Fue párroco de Olkus y al mismo tiempo excelente profesor de Filosofía (fue decano de la facultad) y Teología en la Jagellonica.

Destacó por su sabiduría, su humildad, su buen humor y su caridad, expresada en el espíritu penitente y en el amor a los pobres.

Viendo la situación convulsa de la Iglesia y de su país (envuelto en las guerras husitas), y sabiendo que la peregrinación es un camino de penitencia, emprendió viaje a Tierra Santa como mendigo. Luego haría peregrinación a Roma en cuatro ocasiones.

Santo patrón

San Juan de Kety es muy venerado en Polonia y Lituania. Es patrón de profesores y estudiantes.

Oración

Dios todopoderoso, concédenos actuar con la sabiduría de los santos, a ejemplo del sacerdote san Juan de Kety, para que, practicando la misericordia con todos, obtengamos tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.

Nacido en Kęty, Polonia, en 1390, es sacerdote y docente de filosofía en la Universidad de Cracovia. Elegido como preceptor de los príncipes polacos, con su pago da de comer a los pobres que encuentra. Estimado por todos por su caridad. Muere durante la Misa de la vigilia de Navidad de 1473.

Reto: Adviento, Evangelio según San Lucas, Capitulo 23

Adviento

Evangelio según San Lucas, Capitulo 23

“1.Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato. 2.Comenzaron a acusarle diciendo: «Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey.» 3.Pilato le preguntó: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» El le respondió: «Sí, tú lo dices.» 4.Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: «Ningún delito encuentro en este hombre.» 5.Pero ellos insistían diciendo: «Solivianta al pueblo, enseñando por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó, hasta aquí.» 6.Al oír esto, Pilato preguntó si aquel hombre era galileo. 7.Y, al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que por aquellos días estaba también en Jerusalén. 8.Cuando Herodes vio a Jesús se alegró mucho, pues hacía largo tiempo que deseaba verle, por las cosas que oía de él, y esperaba presenciar alguna señal que él hiciera. 9.Le preguntó con mucha palabrería, pero él no respondió nada. 10.Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándole con insistencia. 11.Pero Herodes, con su guardia, después de despreciarle y burlarse de él, le puso un espléndido vestido y le remitió a Pilato. 12.Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos, pues antes estaban enemistados. 13.Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo 14.y les dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. 15.Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. 16.Así que le castigaré y le soltaré.» 18.Toda la muchedumbre se puso a gritar a una: «¡Fuera ése, suéltanos a Barrabás!» 19.Este había sido encarcelado por un motín que hubo en la ciudad y por asesinato. 20.Pilato les habló de nuevo, intentando librar a Jesús, 21.pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícale, crucifícale!» 22.Por tercera vez les dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré.» 23.Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. 24.Pilato sentenció que se cumpliera su demanda. 25.Soltó, pues, al que habían pedido, el que estaba en la cárcel por motín y asesinato, y a Jesús se lo entregó a su voluntad. 26.Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús. 27.Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. 28.Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. 29.Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! 30.Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos! 31.Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?» 32.Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. 33.Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34.Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. 35.Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.» 36.También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre 37.y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!» 38.Había encima de él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos.» 39.Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» 40.Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? 41.Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.» 42.Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.» 43.Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.» 44.Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 45.El velo del Santuario se rasgó por medio 46.y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu» y, dicho esto, expiró. 47.Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.» 48.Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. 49.Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea. 50.Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo, 51.que no había asentido al consejo y proceder de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. 52.Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús 53.y, después de descolgarle, le envolvió en una sábana y le puso en un sepulcro excavado en la roca en el que nadie había sido puesto todavía. 54.Era el día de la Preparación, y apuntaba el sábado. 55.Las mujeres que habían venido con él desde Galilea, fueron detrás y vieron el sepulcro y cómo era colocado su cuerpo, 56.Y regresando, prepararon aromas y mirra. Y el sábado descansaron según el precepto.”

Lectura del Día 23/12/2020

Lectura del Día

Del Libro del Profeta Malaquías 3, 1-4. 23-24

Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.

He aquí que yo les enviaré al profeta Elías,
antes de que llegue el día del Señor,
día grande y terrible.
Él reconciliará a los padres con los hijos
y a los hijos con los padres,
para que no tenga yo que venir a destruir la tierra’’.

Evangelio del Día

Evangelio según Lucas 1, 57-66

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

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Palabras del Santo Padre

Todo el acontecimiento del nacimiento de Juan Bautista está rodeado por un alegre sentido de asombro, de sorpresa, de gratitud. Asombro, sorpresa, gratitud. La gente fue invadida por un santo temor a Dios «y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas» (v. 65). Hermanos y hermanas, el pueblo fiel intuye que ha sucedido algo grande, incluso si humilde y escondido y se pregunta «¿Qué será este niño?» (v. 66). El pueblo fiel de Dios es capaz de vivir la fe con alegría, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Vemos a aquella gente que hablaba bien de estas cosas maravillosas, de este milagro del nacimiento de Juan, y lo hacía con alegría, estaba contenta, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Que la Virgen Santa nos ayude a comprender que en cada persona humana está la impronta de Dios, fuente de la vida. Que ella, Madre de Dios y madre nuestra nos haga más conscientes de que en la generación de un hijo los padres actúan como colaboradores de Dios. ÁNGELUS 24 de junio de 2018

 

Vaticano
Tomado de: https://www.vaticannews.va/es/

Santoral, ¿Quién es Santa Francisca Javiera Cabrini?

Santa Francisca Javiera Cabrini

Nacida en Sant’Angelo Lodigiano, en Lombardia, el 15 de julio de 1850. Huérfana de padre y de madre, Francisca habría querido retirarse a un convento, pero su pedido no fue aceptado por motivo de su frágil salud. Se dedicó entonces a cuidar un orfanato. Apenas diplomada como maestra, con algunas compañeras formó el primer núcleo del Instituto de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, bajo la protección del Santo misionero Francisco Javier: Cuando más tarde pronunció los votos religiosos, Francisca asumió ese nombre.

La vocación misionera
Entendió que la modernidad habría sido marcada por enormes flujos migratorios y por hombres, mujeres y niños en fuga hacia la paz y un futuro mejor. Esta es una de las características de Santa Francisca Javier Cabrini que emerge de las reflexiones del Papa Francisco. En una Carta a las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, el Pontífice subraya cómo Santa Francisca haya “acogido de Dios una vocación misionera” particular: “formar y enviar por todo el mundo mujeres consagradas, con un horizonte misionero sin límites, no simplemente como auxiliares de institutos religiosos o misioneros varones, sino con un propio carisma de consagración femenina, en plena y total disponibilidad a la colaboración ya sea con las Iglesias locales que con las diversas congregaciones que se dedicaban al anuncio del Evangelio ad gentes”.

Las obras en el mundo y la canonización

Precisamente el carisma misionero la llevó a los Estados Unidos, a asistir a los italianos que allí buscaban una oportunidad. También ella, en la primera de sus muchas travesías oceánicas, compartió incomodidades, problemas e incertidumbres de quienes dejaban todo en búsqueda de un futuro mejor en otras partes. Se ocupó también de huérfanos y enfermos. Puso en acción obras en Italia, Francia, España, Gran Bretaña, varias zonas de los Estados Unidos, América Central, Argentina y el Brasil. Proclamada Santa por Pío XII el 7 de julio de 1946, gracias a su compromiso en 1950 se convirtió en la “Celeste Patrona de todos los Inmigrantes”. Murió el 22 de diciembre de 1917 en el hospital para los inmigrantes que había construido en Chicago. Su cuerpo fue trasladado a Nueva York a la ‘Mother Cabrini High School’.

Fundadora de las Misioneras del Sacratísimo Corazón de Jesús, atendió a los emigrantes italianos en Estados Unidos.

Nació en la Lombardía italiana, en Sant’Angelo Logidiano el 15 de Julio de 1850. Era la penúltima de 11 hermanos en una familia campesina.

Se hizo maestra y fundó el Instituto de Misioneras del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Aunque soñaba con ser misionera en China, el papa León XIII le pidió que viajara a Estados Unidos para atender a los inmigrantes italianos y así lo hizo. Allí creó hospitales, orfanatos, colegios y asilos con los que el instituto llegó a atender a miles de personas.

Murió el 22 de diciembre de 1917.

Santa patrona
A santa Francisca Javiera Cabrini se la considera patrona de los migrantes.

Oración a santa Francisca Javiera Cabrini

Oh, santa Francisca Javier Cabrini, tú que pusiste toda tu confianza en el Sagrado Corazón de Jesús y encontraste en Él la clave de la perfección y la fortaleza para ser apóstol del Evangelio de Cristo por el mundo entero, mira propicia desde la gloria del Cielo a los que con amor y confianza recurren a tu intercesión.

Tú, que con afecto maternal has endulzado los sufrimientos temporales y espirituales de los desterrados de este mundo, muéstrame en la peregrinación de esta vida tu protección materna, y suplícale al Sagrado Corazón de Jesús que me dé lo que necesito para llegar al cielo.

Oh, santa Francisca Javiera Cabrini: escucha benignamente las plegarias que te dirijo y consígueme los favores que tan ardientemente suplico (aquí se menciona la petición). Pero sobre todo consígueme la gracia de verme unido con los que, por tu intercesión, cantan las alabanzas y glorias de Dios, nuestro Señor. Así sea.

Santa Francisca Javiera Cabrini, amantísima esposa de Jesucristo, ruega por nosotros.

Gloria (tres veces).

Lectura del Día 22/12/2020

Lectura del Día

Del Libro del Profeta Samuel 1, 24-28

En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino.

Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: “Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que él me ha concedido. Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida”. Y adoraron al Señor.

Evangelio del Día

Evangelio según Lucas 1, 46-56

En aquel tiempo, dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre,
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen
.
Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,

como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia,
para siempre’’.

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

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Palabras del Santo Padre

¿Qué nos aconseja nuestra Madre? Hoy en el Evangelio lo primero que dice es «engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46). Nosotros, acostumbrados a escuchar estas palabras, quizá ya no hagamos caso a su significado. Engrandecer literalmente significa “hacer grande”, agrandar. María “engrandece al Señor”: no los problemas, que tampoco le faltaban en ese momento, sino al Señor. […] De aquí surge el Magnificat, de aquí nace la alegría: no de la ausencia de los problemas, que antes o después llegan, sino que la alegría nace de la presencia de Dios que nos ayuda, que está cerca de nosotros. Porque Dios es grande. Y sobre todo, Dios mira a los pequeños. Nosotros somos el punto débil de su amor pues Dios cuida y ama con predilección a los pequeños. ÁNGELUS 15 de agosto de 2020

 

Vaticano
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