Lectura del Día 01/08/2026

 

Lectura del Día

Lectura de la profecía de Jeremías 

Jeremίas 26, 11-16. 24

En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y al pueblo: “Ese hombre, Jeremías, merece la muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes mismos lo han oído”.

Pero Jeremías les dijo a los jefes y al pueblo: “El Señor me ha enviado a profetizar todo lo que han oído contra este templo y esta ciudad. Pues bien, corrijan su conducta y sus obras, escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se retractará de la amenaza que ha pronunciado contra ustedes. Por mi parte, yo estoy en manos de ustedes: hagan de mí lo que les parezca justo y conveniente. Pero sépanlo bien: si me matan, ustedes, la ciudad y sus habitantes serán responsables de la muerte de un inocente, porque es cierto que el Señor me ha enviado a ustedes para anunciarles todas estas cosas”.

Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: “Este hombre no merece sentencia de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios”.

Entonces Ajicam, hijo de Safán, defendió a Jeremías, para que no fuera entregado en manos del pueblo y lo mataran.

Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 14, 1-12

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: “Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.

Las palabras de los Papas

Detrás de estos personajes está Satanás, el sembrador de odio en la mujer, el sembrador de vanidad en la muchacha, el sembrador de corrupción en el rey. Y el "hombre más grande nacido de mujer" terminó solo, en una oscura celda de prisión, por el capricho de una bailarina vanidosa, el odio de una mujer diabólica y la corrupción de un rey indeciso. Es un mártir que dejó que su vida se desvaneciera, se desvaneciera, se desvaneciera, para dar paso al Mesías. (…) La vida solo tiene valor cuando se da, se da con amor, con verdad, se da a los demás, en la vida cotidiana, en la familia. Siempre dala. Si alguien se apropia de la vida para sí mismo, para protegerla, como el rey en su corrupción, o la dama con su odio, o la muchacha, la joven, con su vanidad —un poco adolescente, imprudente— la vida muere, la vida termina marchita, es inútil. (…) Solo les aconsejo que no piensen demasiado en esto, sino que recuerden la imagen, los cuatro personajes: el rey corrupto, la mujer que solo sabía odiar, la muchacha vanidosa que ignora todo y el profeta decapitado solo en su celda. Observen esto y abran sus corazones para que el Señor le hable al respecto. (Francisco – Homilía en Santa Marta, 8 de febrero de 2019)


Vaticano
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