Santoral, ¿Quién es Santa Beatriz de Silva, Virgen?

Biografía de Santa Beatriz de Silva

1. En la ciudad de Ceuta

Eran tiempos en que se rompían lanzas por defender la religión de Cristo, dilucidar sus dogmas y reducir a la fe verdadera a los infieles.

El caballero Ruy Gómez de Silva luchó bravamente en la conquista de Ceuta de 1415, en el reinado de Juan I de Portugal. El conquistador y primer capitán de la plaza conquistada, Don Pedro de Meneses, satisfecho del comportamiento del aguerrido militar, le dio por esposa a su hija Isabel de Meneses. Y en Ceuta contrajeron matrimonio en 1422, según escribe Pedro de Azevedo.

De este noble matrimonio lusitano nació Beatriz en Ceuta por el año 1424. Entre sus ascendientes se cuentan parientes de sangre real.

En la ciudad del Estrecho se abrieron los ojos de la niña a la luz de la vida. Se recreó en su niñez con el espectáculo grandioso del mar; sus sentidos se fueron haciendo al ambiente guerrero de la plaza fuerte, a los relatos de la gente mora y sus costumbres, a las llamadas del almuédano en los lejanos minaretes que convocaba a la oración a los árabes, a los comentarios de escaramuzas y de gestas bélicas en los contornos de la ciudad…

El viaje marítimo de Ceuta a Lisboa, toda una lección de historia que el Hidalgo caballero fue dando a sus hijos. Eran ciudades célebres las que iban pasando: Gibraltar, Tarifa, Cádiz, Huelva, Faro, Setúbal, hasta arribar a la soñada Lisboa. Y aquí a tomar de nuevo el itinerario de campo Mayor.

Para la psicología delicada de Beatriz el cambio de decoración fue impresionante. Ya no eran las olas del mar, ni las barcas llenas de peces, sino el amplio horizonte con pueblos diseminados en campos de labrantío con las galas de retamas, higueras y olivos. Al aire húmedo del mar había sustituido el viento delgado del campo con aroma de plantas silvestres.

2. En la Corte de Castilla

Domiciliado Ruy Gómez en su alcaldía, trató de educar a sus hijos, según costumbre de la época, en el conocimiento de las cosas de Dios y de las ciencias humanas. A la hidalga mansión tuvieron acceso los frailes de San Francisco como instructores de sus numerosos hijos, que fueron once.

En la casa de la noble familia se profesaba un amor tierno a la Virgen María y más concretamente al misterio de su Inmaculada Concepción, misterio por el cual venían batallando con noble tesón los franciscanos. Y Beatriz, más que ninguno de sus hermanos, se reveló fina amante de este misterio de María. Devoción que confirman en sus declaraciones los testigos del proceso de Canonización.

Don Juan II de Castilla contrajo matrimonio es segundas nupcias con Isabel de Portugal, y la reina trajo a Beatriz como dama a la Corte de Castilla. La Noble doncella tenía una tía, Leonor de Meneses, en la corte portuguesa.

El lugar escogido para la celebración del regio matrimonio fue Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Nuevo itinerario para formar el séquito real. Atrás quedaba la Sierra de San Mamede que domina Campo Mayor, y la Sierra de la Villuerca con el Monasterio de Ntra. Sra. De Guadalupe, y los campos de Toledo y la imponente mole de Gredos hasta, pasando por Ávila, llega al Madrigal. En algunos de los grupos caminaba la nieta del Conde Don Pedro de Meneses, apuesta y animosa con su prometedora juventud.

Era el mes de Agosto de 1447. En la Iglesia de San Nicolás, de valioso artesonado mudéjar, se celebró el regio matrimonio. Entre los cortesanos destacaba la figura arrogante del Condestable de Castilla, Don Álvaro de Luna, que había concertado el matrimonio doblegando la voluntad del monarca. No muy lejos, los del grupo del marqués de Villena, adversario irreconciliable de Don Álvaro. Al dar el Sí los regios consortes en su mano se puso el destino de Castilla.

En aquellos tiempos no tenía los reyes lugar fijo de residencia. Una de ella era Tordesillas (Valladolid), donde coloca los historiadores la escena áulica de la linajuda dama de la Reina.

3. La mujer más hermosa

El encanto de Beatriz fascina a cuantos la conocen; muchos jóvenes la solicitan en matrimonio; pero ella tiene un secreto: desea ser toda de Dios.

A Beatriz le gustaba pasear por los jardines del palacio y contemplar la hermosura de las flores y el infinito cielo azul que tanto le hablaba de la grandeza del Creador. También le gustaba visitar el Real Monasterio de Santa Clara y pasarse diariamente muchos ratos junto a Jesús Sacramentado.

Dicen los historiadores de la época que era la mujer más hermosa y agradable de España y que era solicitada en matrimonio por los jóvenes de mayor alcurnia, pero su única ilusión era el retiro y el pertenecer totalmente a Dios.

Los franciscanos, capellanes del monasterio de Santa Clara eran los directores de su alma encantadora.

A Jesús se le ama más cuanto más se le conoce, y para conocerlo hay que tratarlo en la oración; por eso Beatriz le ama tanto, porque se pasaba muchos ratos de oración.

4. Beatriz es encerrada en un baúl

Beatriz era bella y pudorosa. Un paisano suyo, Núñez de León, escribió que era “la mujer más hermosa que había en España”. Su hermosura se hizo proverbial, y a pesar de sus esfuerzos por mantener su conducta intachable, ciertos palaciegos malicioso y desalmados la calumniaron de tener secretos amores con el mismo Rey,

Llegando los rumores de la calumnia a oídos de la Reina, ésta viéndola tan hermosa y sabiendo que era el encanto de todos, empezó a dudar de la fidelidad de su marido el Rey y a sentir en su corazón unos horribles celos que le devoraba el alma, concibió el desentenderse de ella.

Llama una tarde a Beatriz y simulando querer contarle un secreto, la llevó por un solitario pasillo del palacio hasta un lugar donde tenía preparado de antemano un gran baúl abierto. Al pasar junto a él, la Reina de improviso le dio un fuerte empujón haciéndola caer dentro del arca y cerrándola rápidamente con llave, abandonándola en la oscuridad.

Beatriz metida en aquella estrecha prisión, se entregó en manos de la Providencia y se encomendó a la Santísima Virgen con gran ternura y devoción. En aquel momento se le aparece la Reina de los cielos hermosa más con hábito blanco y manto azul, y después de confortarla con cariño maternal le dijo:

“Beatriz: quiero que fundes una nueva Orden en honor de mi Inmaculada Concepción, vistiendo hábito blanco y manto azul como llevo Yo”.

Beatriz agradecida, se ofreció su sierva y esclava, y consagrándole su virginidad, se ofreció en cuerpo y alma al servicio de su celestial Señora. La Virgen, después de prometerle que saldría sana y salva del arca, desapareció a Beatriz enardecida de felicidad.

5. Beatriz es rescatada

Tres días estuvo Beatriz encerrada en aquella oscura tumba sin comer ni beber. Al ver que pasaban los días y no aparecía, su tío Don Juan de Silva Meneses, inquieto y preocupado, como sospechara de la Reina, se atrevió a abordarla y preguntarle por su sobrina.

La soberana, displicente y aferrada a su decisión, le responde secamente: “Venid y la veréis”, imaginándose que la encontraría asfixiada en el cofre.

Se dirigieron al lugar de la prisión, y el caballero Silva Meneses se lanza a abrir el arca con visible ansiedad. ¿Qué le tocaría ver? La angustia y ansiedad era enorme….

Levantan la tapa, y, ¡oh sorpresa! La encuentran viva y alegre, con rostro sonrosado como un ángel. Llena de alegría y emoción se lanzó a los brazos de su tío que la recibió con indescriptible emoción.

Al haber encontrado viva a la que pensaba muerta, la sorpresa y el estupor de la Reina es enorme. Se la quedó mirando con ojos desorbitados como petrificada.

La noticia se extiende rápida como el viento por todo el palacio y hasta el último rincón de Tordesillas, condenando todos la maldad de la Reina y bendiciendo a Dios que había salvado a la inocente Beatriz.

La Reina, al verse burlada y al ver que todos la miraban con recelo y se sentían alegres de que Beatriz se había salvado, incluso el Rey, sintió crecer en su corazón un odio infernal hacia Beatriz, por lo que la ordenó abandonar inmediatamente el palacio.

Según algunos historiadores, a los tres días de salir del cofre, abandonó Beatriz a Tordesillas y acompañada de tres sirvientas se dirigió a la imperial Toledo.

Mientras recorrían las tres mujeres aquellos polvorientos camino iban con el temor de encontrarse con los grupos banderilleros de don Álvaro de Luna y sus rivales.

6. Se le aparecen San Francisco y San Antonio

El Papa Pablo VI en la Bula de su canonización, refleja así este pensamiento: “Y, huyendo del bullicio, como de otro Egipto, se apresuró a encerrarse en la soledad para recibir la ley salvífica de vida y, acompañada de dos sirvientas, ocultó decididamente su florida juventud dentro de los muros de un Monasterio”.

En su camino hacia Toledo, un atardecer al pasar por un monte, aparecieron entre los árboles dos frailes con hábito de San Francisco. Se asustó Beatriz creyendo que los mandaba la Reina para que la confesaran para luego entregarla a los verdugos.

Ellos, al acercarse y verla llorar, le preguntaron con mucha mansedumbre por qué lloraba y qué le pasaba. Respuesta del susto ella les contó su temor. Entonces, los frailes, consolándola, la dijeron que eran mensajeros que venían a consolarla y que llegaría a ser una de las señoras más importantes de España y que sus hijos serían nombrados en toda la cristiandad.

A esto ella respondió que era doncella, que tenía ofrecida a Dios su virginidad y que jamás se casaría. A esto dijeron ellos: Lo que hemos dicho ha de ser. Mientras iban hablando, llegaron a una Venta y Beatriz los invitó a entrar a tomar algún alimento, pero en aquel momento los frailes desaparecieron misteriosamente. Beatriz supuso entonces, que aquellos dos Frailes habían sido S. Francisco de Asís y S. Antonio de Padua, de quienes ella era muy devota.

7. En Santo Domingo el Real

Llegada a Toledo y deseosa de paz y santidad, se dirige al Monasterio de Santo Domingo el Real.

Allí moró durante unos treinta años en calidad de Seglar, acompañada de sus doncellas. Gran parte de la noche se la pasaba en Oración junto al Sagrario, donde floreció en amor a Jesús paciente y al misterio de la Inmaculada Concepción.

Toda la vida de Beatriz estaba repartida entre la oración y el trabajo en el que confeccionaba ropas que luego regalaba a los necesitados, entre los que gastó su fortuna, siendo feliz en la más rigurosa austeridad. Beatriz, sabedora de su singular belleza y queriendo conservarse en humildad, se cubrió el rostro con un tupido velo blanco que nunca se quitaba más que para hablar con la Reina, como señal de respeto, y de algunas otras contadas personas.

Por entonces murió el rey, y la Reina arrepentida de lo que había hecho con Beatriz, reconociendo su inocencia, se fue a Toledo a verla en el convento y a pedirle perdón.

En las sucesivas visitas que la Reina hizo a Beatriz, llevaba consigo a los dos infantes Alfonso e Isabel, la que más tarde sería la Reina Isabel la Católica, que ayudó a Beatriz en la fundación de la nueva Orden.

8. La Santa del silencio

Ninguna palabra de esta Santa ha llegado hasta nosotros en sus sílabas textuales, y por tanto ningún eco de su voz; y tampoco ningún escrito de su mano.

Esto nos mueve a decir de Beatriz de Silva que es “la Santa del Silencio”, pues de ella (al igual que de San José, según los Evangelios) no sabemos palabras alguna que saliese de su boca.

Lo que se conoce de esta singular Santa, es debido a los testimonios que de ella dieron quienes convivieron con ella o la conocieron.

9. El Papa Inocencio VIII aprueba la nueva orden

Una tarde, después de la Oración, cuando ya todas las monjas habían dejado el coro, queda Beatriz de Silva en íntimo coloquio con Dios. De pronto un gran resplandor la iluminó y vio a la Santísima Virgen que, mostrándola el hábito blanco y azul, le dijo con una mezcla de amor y firmeza que “Venía a urgirle la Fundación de su Orden”.

Beatriz por amor a Jesús crucificado y a la Stma. Virgen acepta todos los trabajos que sabía se iba a exponer.

Beatriz, obediente a la voz de Dios, abandonó el Convento de Santo Domingo el Real y marchó a una gran finca, donada por la Reina Isabel La Católica, llamada “Los Palacios de Galiana”, en donde se instaló el Convento de santa Fe, para que fuese habitado por Beatriz y sus doce Compañeras .

Uno de sus consejeros y principales colaboradores fue Fray García de Quijada, obispo de Guadix que “era persona con quien la sierva de Dios comunicaba los sentimientos de su alma y por cuya prudencia y religión se gobernaba en las cosas arduas”.

La Reina Isabel la Católica, íntima amiga de Beatriz, era su principal confidente y colaboradora. Entre las dos deciden lo que tienen que hacer, y con aprobación y consentimiento de la Curia Arzobispal cursan a Roma la solicitud de la aprobación de la Orden de la Inmaculada.

El Papa Inocencio VIII, por la Bula “Inter Universa” (30 de Abril 1489) aprobó la fundación, y en el mismo instante que era firmada por S.S., un emisario celestial, que ella intuyó era el Arcángel San Rafael, le daba la noticia de la aprobación.

Tres meses más tarde recibe la triste noticia de que la nave en que venía la Bula de la aprobación se había hundido en el mar. Tres días estuvo la Santa muy apenada, sin saber que hacer, pidiendo a Dios la solución de su problema, y al día tercero en encima de un Cofre, halló la deseada Bula.

10. Consagración de la Orden

Con intenso júbilo se hizo una procesión, presidida por el obispo de Guadix, Fray García de Quijada, a la que asistió todo el pueblo, para dar gracias a Dios por el hallazgo milagroso de la Bula.

Recorrió la procesión desde la Catedral hasta el Convento de santa Fe, y terminada la procesión, el Sr. Obispo predicó un sermón en que invitó a todos a acudir a la toma del Hábito de las nuevas religiosas que sería dos semanas después en el Convento de Santa Fe, la cuna de la nueva Orden de la Inmaculada Concepción.

Llena de alegría Beatriz trabaja sin descanso en la confección de los hábitos de las nuevas religiosas. Todos trabajan firme y esperan entusiasmados el día glorioso de la inauguración.

Los coloquios de Beatriz con el Señor en la oración y con la Stma. Virgen son cada vez más fervorosos y continuos. No ha habido ni habrá jamás algún santo, que no haya sobresalido extraordinariamente en la oración, porque sin mucha oración, la santidad es una ilusión. En la Oración radica la santidad de Beatriz.

11. Enfermedad de Beatriz

Cuando Beatriz y sus compañera veían con ilusión cercano el día de la Toma del Hábito, sucede algo inesperado. ¡Oh secretos de Dios, cuan inescrutables son tus camino!

Faltaban ya solamente diez días para el día solemne de la toma de Hábito y con ello la definitiva inauguración de la nueva orden, cuando se le dice: “Hija mía, de hoy en diez días, te vendré a buscar para traerte conmigo al Cielo, porque no es voluntad de Dios que goces acá en la tierra de esto que tanto deseas”.

Luego vio que la lámpara que ardía ante el Santísimo estaba apagada, y al momento, sin que nadie la encendiera volvió a lucir de nuevo, y mientras lo contemplaba sorprendida, oyó una voz que le dijo: “¿Has visto cómo la luz de la lámpara se ha apagado y luego ha vuelto a lucir?, pues así pasará con tu Orden. Al morir tú, la Orden estará en peligro de disolverse; más no se extinguirá sino que florecerá de tal manera que será multiplicada y extendida por el mundo entero. De hoy en diez días has de venir con nosotros”.

Al poco tiempo de la visión y de tal anuncio, Beatriz cayó enferma de gravedad. Por ello, Beatriz antes de partir de este mundo, en presencia de Fray García de Quijada, obispo de Guadix, de sus doce Compañeras y de algunos Padres Franciscanos estando en el lecho de muerte, tomó el hábito de la nueva Orden que ella había fundado.

Al administrarle los últimos sacramento, y, al levantarle el velo que le cubría el rostro, todos se admiraron de la hermosura de su cara que brillaba como un ángel; pero esa admiración subió al extremo al aparecer en su Frente un brillante Estrella.

En aquel momento entregó su bendita alma en manos de la Santísima Virgen que, tal como le había prometido, vino por ella para llevársela al Cielo, desde donde vela por su orden que se extiende en la tierra por numerosos países.

Beatriz de Silva fue Beatificada por el Papa Pío XI el 28 de Julio de 1926.

Canonizada el 3 de Octubre de 1976:

“A honor de la Santa e Individua Trinidad, para exaltación de la Fe Católica e incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Sr. Jesucristo, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, tras madura deliberación e implorando muchas veces el auxilio divino, y de consejo de muchos de Nuestros Hermanos, decretamos y definimos que la Beata Beatriz de Silva es Santa, y la inscribimos en el Catálogo de los Santos, estableciendo que debe ser venerada con piadosa devoción entre los Santos de la Iglesia Universal. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

(Pablo VI, Bula de Canonización “Inter Preclara”).

Lectura del Día 17/08/2021

 

Lectura del Día

Del libro de los Jueces 6, 11-24a

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás, de la familia de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo: “El Señor está contigo, valiente guerrero”.

Le contestó Gedeón: “Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están todos aquellos prodigios de los que nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: ‘El Señor nos sacó de Egipto’? Ahora, en cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas”.

Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo: “Usa la fuerza que tienes, para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía”. Le respondió Gedeón: “Perdón, Señor mío; pero, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés y yo, el más pequeño de la casa de mi padre”. El Señor le respondió: “Yo estaré contigo y tú derrotarás a todos los madianitas como si fueran un solo hombre”.

Gedeón le dijo: “Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla. No te vayas de aquí, por favor, hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente”. El respondió: “Aquí me quedaré hasta que vuelvas”.

Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito, y con una medida de harina, hizo unos panes sin levadura; puso la carne en una canastilla y el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo: “Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esa roca y derrama encima el caldo”. Gedeón lo hizo así.

Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel del Señor desapareció.

Entonces se dio cuenta Gedeón de que era el ángel del Señor y exclamó: “¡Ay, Dios mío, he visto al ángel del Señor cara a cara!” Pero el Señor le dijo: “Que la paz sea contigo. No temas; no morirás”. Gedeón levantó un altar al Señor en aquel lugar y lo llamó “La paz del Señor”.

Evangelio del Día

Evangelio según Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: “Entonces ¿quién podrá salvarse?” Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: “Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible”.

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros’’.

Palabras del Santo Padre

Existen diversas actitudes previas [que obstaculizan] la confesión de Jesús. También para nosotros, que estamos en el rebaño de Jesús. Son como "antipatías previas", que no nos permiten avanzar en el conocimiento del Señor. La primera de todas es la riqueza.[…] El Señor era duro, con riquezas, era muy duro, muy duro. Hasta el punto de decir que era más fácil que un camello pasara por el ojo de una aguja que un rico entrara en el reino de los cielos. Eso es duro. La riqueza es un impedimento para vivir evangélicamente. ¿Entonces debemos caer en el pauperismo? No. Se trata de no dejarnos esclavizar por las riquezas; de no vivir para las riquezas, porque las riquezas son un Señor, son el Señor de este mundo y no podemos servir a dos Señores. (Santa Marta 5 mayo 2020)


Vaticano
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Santoral, ¿Quién es San Esteban de Hungría?

San Esteban de Hungría

Hijo del rey Geza, San Esteban gobernó una de las etapas más difíciles para el cristianismo en Hungría, pues ésta estaba constituida por pueblos de raíces bárbaras y guerreros, y por lo tanto muy reacias a la religión católica. Al llegar al trono, el santo designó como primer Arzobispo a San Astrik a quien envió a Roma para obtener del Papa Silvestre II la aprobación de una auténtica organización eclesiástica en su país.

El santo monarca mandó construir en Szkesfehervar una Iglesia dedicada a “Nuestra Señora” así como también, terminó la construcción del monasterio de “San Martín”, iniciada por su padre. No sin vencer grandes dificultades, consiguió eliminar muchas de las costumbres supersticiones bárbaras, derivadas de la antigua religión y, por medio de rigurosos castigos, logró reprimir las blasfemias, el asesinato, el robo, el adulterio y otros crímenes públicos. Tuvo especial benevolencia a los pobres y a los oprimidos, por considerar que, al recibirlos con solicitud, se honra a Cristo, quien nos dejó a los pobres en su lugar, al abandonar la tierra.

San Esteban fue el fundador y el arquitecto del reino independiente de Hungría; murió a los 73 años en la fiesta de la Asunción del 1038. Fue sepultado en una tumba contigua a la de su hijo, el beato Emeric, en Szekesferhervar y en su sepulcro se realizaron algunos milagros.

Santoral, ¿Quién es San Roque?

San Roque

En Italia y Francia se veneraba ya a San Roque en el siglo XV, poco después de su muerte. San Roque era hijo del gobernador de Montepellier, lugar donde nació en 1378, y a la edad de 20 años quedó huérfano de ambos padres. Durante la epidemia de peste que se desató por aquella época en Italia, el santo se dedicó a asistir a los enfermos y consiguió curar a muchos más tan sólo con hacer sobre ellos la señal de la cruz.
Estando en Piacenza, trabajando en uno de los hospitales, el santo contrajo la mortal enfermedad. Como no quiso ser una carga para ningún hospital, decidió trasladarse a las fueras de la ciudad, instalándose en una caverna. Sin embargo, un perro lo alimentó milagrosamente, y el amo del animal acabó por descubrir a San Roque brindándole cuidados y atención.
Cuando recobró las fuerzas, el santo volvió a la ciudad donde curó milagrosamente a muchas personas y numerosas cabezas de ganado.
Retornó a Montepellier donde su tío no lo reconoció y lo dejó en el abandono. San Roque fue arrestado, probablemente porque fue confundido erróneamente por un espía, permaneciendo en la cárcel por cinco años donde finalmente falleció.
La popularidad y rápida extensión del culto a San Roque fue verdaderamente extraordinaria. En su tumba se obraron muchos milagros, y son miles los que lo han invocado contra la peste.

San roque, peregrino por las ciudades donde había peste negra curaba haciendo a los enfermos el signo de la cruz.. El también se infecto pero logró curarse un perro le traía el pan todos los días y junto a él broto una fuente para su sed.. Dios le ayudo. Patrono de las epidemias hoy su intercesión es muy valiosa y pidámosle que este virus ya se acabe amén

Lectura del Día 16/08/2021

 

Lectura del Día

Del libro de los Jueces 2,11-19

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que desagrada al Señor, dando culto a los ídolos. Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses de los pueblos de alrededor, los adoraron y provocaron la ira del Señor; abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté.

Entonces el Señor se encolerizó contra Israel. Los puso en manos de salteadores, que los despojaron, y los entregó a unos enemigos, que los rodeaban y a quienes no pudieron ya hacerles frente. En todas sus campañas la mano del Señor intervenía contra ellos para castigarlos, como el Señor se lo había dicho y jurado, y los puso en una situación desesperada.

Entonces el Señor instituyó jueces, que salvaron a los israelitas de quienes los saqueaban, pero ellos tampoco escucharon a los jueces: se prostituyeron, dando culto y adorando a otros dioses; se desviaron muy pronto de la conducta de sus padres, que habían cumplido los mandamientos del Señor, y no los imitaron.

Cuando el Señor les instituyó jueces, él estaba con el juez y los salvaba de sus enemigos, pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores. Pero, cuando moría el juez, volvían a caer y se portaban todavía peor que sus padres: seguían a otros dioses, les daban culto, los adoraban y volvían a sus prácticas y a su conducta obstinada.
 

Evangelio del Día

Evangelio según Mateo 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?” Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. El replicó: “¿Cuáles?”

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?” Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.
 

Palabras del Santo Padre

El espíritu mundano no la conoce, [la pobreza de Jesús] no la quiere, la esconde, no por pudor, sino por desprecio. Y, si tiene que pecar y ofender a Dios, para que no le llegue la pobreza, lo hace. El espíritu del mundo no ama el camino del Hijo de Dios, que se vació a sí mismo, se hizo pobre, se hizo nada, se humilló, para ser uno de nosotros. La pobreza que le dio miedo a aquel muchacho tan generoso –había cumplido todos los mandamientos– y cuando Jesús le dijo: “Mirá, vendé todo lo que tenés y dáselo a los pobres”, se puso triste, le tuvo miedo a la pobreza. La pobreza, siempre tratamos de escamotearla, sea por cosas razonables, pero estoy hablando de escamotearla en el corazón. Que hay que saber administrar los bienes, es una obligación, pues los bienes son un don de Dios, pero cuando esos bienes entran en el corazón y te empiezan a conducir la vida, ahí perdiste. Ya no sos como Jesús. HOMILÍA DEL SANTO PADRE Catedral de La Habana, 20 de septiembre de 2015


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